Cómo usar ajo para bajar la presión arterial de forma natural

Remedio con ajo para bajar la presión arterial de forma natural, receta de la abuela de Aurora

El tensiómetro viejo de mi tío marcó 140 sobre 90 la primera vez que me lo puse encima. No lo estaba buscando: apareció envuelto en un pañuelo en un cajón de la oficina de la finca, y me lo probé por pura curiosidad mientras cuadraba las cuentas de la recolección. La risa se me fue de un tajo al ver la cifra, porque yo, con treinta y tantos años y el trajín diario del café encima, no contaba con tener que ponerme a pensar en remedios con ajo para la presión ni en nada que sonara a problema del corazón.

Antes de seguir, le cuento algo que me parece justo: algunos de los cursos que menciono en este blog me dejan una comisión pequeña si usted se anima a inscribirse por mis enlaces de Hotmart. A usted no le cuesta ni un peso más, y a mí me ayuda a seguir sosteniendo este espacio y probando lo que dice el cuaderno de mi abuela. No recomiendo nada que no haya pasado antes por mi propia cocina.

El susto del tensiómetro y el cuaderno de mi abuela

Esa noche no pude dormir bien pensando en el numerito ese. Ya había probado antes unas pastillas para dormir de las que venden en cualquier farmacia, y lo único que me dejaron fue un sueño pesado que me duraba hasta el mediodía del día siguiente, sin resolver nada de fondo. Preferí dejarlas guardadas y buscar algo más parecido a lo que hacía mi abuela paterna, así que saqué su cuaderno de recetas, el mismo que encontré en 2022 en un cajón de la cocina, y me puse a repasar las hojas manchadas de café y de tiempo buscando algo que sirviera para la presión.

Mi abuela siempre decía que el ajo (Allium sativum) era el guardián del corazón, aunque yo de joven nunca le puse cuidado a los detalles. En una de las páginas encontré una anotación suya, corta y sin explicación: "Para el pulso saltón, un diente de ajo picado en agua reposada". Una lectora de Cali, Rubí Castaño, me escribió después preguntando si ese ajo tenía otro nombre además del científico, porque a ella lo que le sirve es el nombre de siempre, el de la cocina, no el que suena a manual de universidad; le respondí que para nosotras siempre va a ser sencillamente ajo.

Manos pelando un diente de ajo, remedio casero con ajo para la presión arterial

¿Por qué mi abuela dejaba reposar el ajo antes de usarlo?

Lo que más me llamó la atención del cuaderno es que ella nunca echaba el ajo entero a la olla. Lo golpeaba primero y lo dejaba quieto un rato antes de usarlo, sin explicarme nunca la razón. Yo antes pensaba que era simple maña de cocina vieja, pero el curso de Recetas Naturales Curativas menciona que conviene dejar el ajo picado o machacado reposando un rato antes de comerlo o tomarlo, aunque tampoco entra en muchos detalles del porqué; el curso dice que lo deje reposar, mi abuela lo hacía sin decir nada, y este mes a mí lo que me funcionó fue picarlo apenas me levanto y dejarlo sobre la mesa mientras cuelo el café.

Cuando el estrés de la finca me sube la presión más de lo normal, a veces le sumo a la rutina algunas plantas para calmar la ansiedad, que ayudan a que el cuerpo no ande tan disparado durante todo el día. No lo hago siempre, solo en las semanas más pesadas de cosecha, cuando ya ni el ajo solo parece alcanzar.

Ajo machacado en mortero, receta de la abuela para un remedio natural de presión

Así preparo mi remedio de ajo para bajar la presión

Ahora lo hago más o menos así: tomo un diente de ajo mediano, lo machaco bien en el mortero hasta que suelta el jugo, y lo dejo quieto un rato sobre la mesa antes de meterlo en un vaso de agua a temperatura ambiente. Lo dejo macerando toda la noche y me lo tomo en ayunas, apenas me levanto y antes de salir a revisar los cafetales. No es una fórmula exacta ni una medicina milagrosa, es simplemente lo que a mí me ha funcionado para que esos 140 sobre 90 bajen a números más tranquilos.

El curso de Recetas Naturales Curativas me sirvió sobre todo para ordenar esto por dolencia, porque el cuaderno de mi abuela salta de un malestar a otro sin ningún orden y a veces toca buscar entre diez páginas para dar con lo que uno necesita. Tener las recetas agrupadas por lo que uno está sintiendo, en lugar de sueltas como estaban antes, me da más seguridad a la hora de probar algo nuevo.

Vaso de agua de ajo macerado, remedio natural para la salud del corazón

Cuando el ajo se pasa de la raya con el estómago

Aquí va lo que no sale en los comerciales de remedios naturales: el ajo crudo en ayunas es potente, y a mí ese primer sorbo todavía me sube un calor repentino por la garganta. Durante las cosechas de mediados de abril empecé a sentir una acidez que no era normal en mí, y al principio le eché la culpa al café de la mañana, hasta que caí en cuenta de que era el ajo el que me estaba alborotando la panza.

Si usted tiene el estómago sensible, tomar ajo crudo en ayunas le puede amargar el día entero, y de nada sirve bajar la presión si termina con una molestia digestiva que no la deja ni almorzar. En esos casos prefiero bajar la cantidad o acompañarlo con algo de comida, aunque el efecto tarde más en notarse. Elegir bien qué hierba combinar con cada malestar digestivo es todo un tema aparte, y si usted ya carga con gastritis o reflujo, antes de meterse con el ajo crudo le recomendaría revisar el curso de Gastritis y H.Pylori, porque a veces uno quiere arreglar el corazón y termina dañando el estómago.

Página del cuaderno de recetas de la abuela con anotaciones sobre el ajo y la presión arterial

La disciplina de todos los días en la salud del corazón

Bajar la presión no es tomarse un vaso de agua de ajo una vez y ya. He notado que si dejo de hacerlo tres o cuatro días seguidos, el tensiómetro del tío vuelve a querer subir, así que esto se parece más al mantenimiento diario de las máquinas de despulpar que a una pastilla que uno se toma y olvida. También aprendí que el ajo ayuda, pero no hace milagros si uno sigue comiendo con mucha sal o descuida el hígado; cuando siento el cuerpo cargado, preparo algunos remedios caseros para limpiar el hígado graso, porque en el cuerpo todo está conectado, y si el filtro anda sucio, la presión también se resiente.

Se lo conté a Magnolia, una amiga de toda la vida, en una de nuestras llamadas de los domingos antes del almuerzo. Ella dice que eso de las plantas es puro cuento, que no cree en nada de eso, pero después me pregunta bajito cómo se prepara el ajo, por si acaso le sirve a su marido.

Mujer en la finca cafetera, rutina diaria de salud del corazón con remedios naturales

Lo que aprendí a respetar del ajo y de mi abuela

Diez semanas después de aquel susto con el tensiómetro, doblando cobijas en un rato libre de la tarde, caí en cuenta de que ya no recordaba la última noche en que me había ido a dormir con el estómago apretado como antes. Hoy mis niveles de presión arterial están bastante más controlados, sigo usando el tensiómetro del tío una vez por semana para no descuidarme, y ya no siento ese pálpito molesto en las sienes cuando aprieta el calor en el cafetal.

Si usted quiere empezar a cuidar su salud con lo que ya tiene en la cocina, le recomiendo con confianza el curso de Recetas Naturales Curativas; a mí me dio el empujón que me faltaba para dejar de adivinar y ponerle un poco más de orden a lo que aprendí en el cuaderno de mi abuela. La lección que más me ha quedado de estas semanas es que ningún remedio suelto arregla nada por sí solo: lo que funciona es la constancia de todos los días, unida a mirar bien qué le está pasando al cuerpo antes de sumarle una hierba más.

No tengo títulos de nada, solo la experiencia de mis mañanas en Pereira. Sea cuidadosa, escuche a su cuerpo y no deje de ir a sus controles médicos: las plantas acompañan el camino, pero el médico es quien tiene el mapa completo. Y si usted ya toma remedios para la presión o anticoagulantes, coménteselo a su doctor antes de sumar ajo a diario, porque puede tener un efecto sobre la sangre que no conviene mezclar con la medicina de la farmacia sin supervisión.