Cómo usar sábila para quemaduras de sol y cortes menores en el campo

Cómo usar sábila para quemaduras de sol y cortes menores en el campo

El sol de mediados de enero aquí en Pereira no perdona, pues. Estábamos terminando de revisar unos lotes de café que se nos quedaron rezagados de la cosecha de finales del año pasado y, entre el afán y el calor, se me olvidó el sombrero en el patio de secado. Para cuando bajé a la casa, sentía el cuello y los brazos como si me hubiera arrimado demasiado a la hornilla; esa piel me latía con un ardor que no me dejaba ni apoyar la camisa.

Algunos de los cursos que menciono por aquí vienen de enlaces de Hotmart. Si usted decide inscribirse en uno, a mí me queda una comisión que paga el vendedor, pero a usted el precio no le cambia ni un peso. Mi regla es clara: nada entra en este cuaderno digital si no lo he probado primero con mis propias manos o lo he estudiado a fondo para mi familia.

El encuentro con el cuaderno y la penca madura

Con ese ardor encima, me puse a buscar en el cuaderno de mi abuela. Ella tenía una caligrafía un poco apretada, pero encontré la página manchada de café donde hablaba de la sábila que crece junto al patio. Ella siempre decía que una penca no servía de mucho si no tenía al menos 3 a 4 años de vida; parece que antes de ese tiempo la planta no ha concentrado lo que necesita para sanar de verdad.

Mirando la letra cursiva de mi abuela, me pregunto cuántas veces ella curó mis raspones de niña con exactamente la misma planta que hoy cuelga sus hojas carnosas en el jardín. En el curso de Aprende Plantas Curativas le dan el nombre de Aloe Barbadensis Miller, pero para mí siempre será la 'sábila bendita' que mi abuela cuidaba como un tesoro.

Manos cortando una penca de sábila madura para extraer el gel natural

El error del acíbar y la picazón insoportable

Hace un par de meses, intenté aplicar el gel sobre un pequeño corte que me hice con las tijeras de podar. Con el afán de la jornada, corté la hoja y me puse el cristal directamente. Fue un desastre, lo digo de corazón. A los pocos minutos, la herida me picaba más que una picadura de avispa y la piel alrededor se puso roja y pegajosa por un líquido amarillento que soltó la mata.

Ese líquido es el acíbar (aloína), y si uno no lo limpia bien, termina irritando más de lo que ayuda. Mi abuela escribía que había que 'dejarla desangrar', pero yo no le puse cuidado hasta que me pasó. Es curioso porque el gel puro tiene un nivel de pH de 4.5 a 5.5, que es casi lo mismo que nuestra piel, por eso se siente tan bien cuando está limpio. Pero ese acíbar amargo daña todo el trabajo si uno se salta el paso de la paciencia.

Si usted está empezando a armar su botiquín en casa, le recomiendo mirar los beneficios de la caléndula para la piel, que es otra que no falta en mi cocina después de un día duro de campo.

Proceso de desangrado de la sábila en un frasco con agua para eliminar la aloína

La técnica del desangrado: lo que el curso me enseñó

Después de ese fracaso, me senté a ver con calma el material de Recetas Naturales Curativas. Ahí explicaban algo que mi abuela hacía por instinto: para usar la sábila en quemaduras de sol, hay que cortar la penca desde la base y ponerla de pie en un frasco con agua por lo menos un día entero.

Durante ese tiempo, usted ve cómo el agua se pone turbia y amarilla. Ese es el veneno, como decía mi abuela, saliendo de la hoja. Una vez que la penca está limpia, lo que queda adentro es un parénquima que es 99% agua, puro alivio líquido. Yo ahora lo que hago es que, después de lavarla bien, saco el cristal con un cuchillo que no sea de metal —o al menos muy limpio— y lo guardo en la nevera.

El alivio helado y casi instantáneo del gel de sábila recién cortado sobre la piel que late por el sol de Pereira es algo que no se puede explicar, solo se siente. Es como si la planta le robara el calor a uno de adentro hacia afuera.

Cristales de sábila limpios y listos para usar en remedios caseros

Sábila en la altura: el secreto para el frío extremo

Aquí en la finca estamos a una altura moderada, pero hace unas semanas subí hacia la zona del Nevado de Santa Isabel a visitar a unos parientes. El sol allá arriba, con ese frío que cala los huesos, es traicionero. Descubrí que la sábila sola no siempre basta cuando el clima es tan seco y helado, porque el gel se evapora muy rápido y deja la piel tirante.

Mi prima me preguntaba qué hacer, y recordé un consejo de un excursionista: en clima de alta montaña, hay que mezclar el gel de sábila con un poquito de aceite de oliva o de coco. La sábila hidrata (gracias a ese montón de agua que tiene), pero el aceite hace una capa que evita que el frío queme la piel ya lastimada por los rayos UV. Es una mezcla que no está en el cuaderno de mi abuela, pero que me ha funcionado de maravilla para esas condiciones de 'quemadura por frío'.

Por cierto, si además del sol siente que el cuerpo necesita una limpieza general, a veces me preparo unos remedios para limpiar el hígado, porque todo lo que pasa adentro se refleja en la piel.

Mezcla de gel de sábila con aceite natural para protección en climas fríos

Lo que yo le digo a mi prima cuando me pregunta

Mire, yo no soy médica ni mucho menos experta en botánica. Solo soy una administradora que intenta que no se pierda lo que la abuela sabía. Lo que siempre le digo a mi familia es que, aunque la sábila parezca milagrosa, hay que tenerle respeto. Si una quemadura tiene ampollas o si el corte se ve muy profundo, lo mejor es dejar la mata quieta y arrancar para el puesto de salud en Pereira.

Igual, si usted toma medicamentos para la tensión o el azúcar, pregúntele a su doctor antes de ponerse a inventar, porque las plantas también tienen su fuerza y pueden chocar con lo que le mandó el especialista. Yo uso la sábila para lo externo, para ese ardor de la jornada, y para eso ha sido mi mejor compañera.

Si quiere aprender a estructurar mejor estas preparaciones y no cometer los errores que yo cometí con el acíbar, le sugiero darle una mirada al curso de Recetas Naturales Curativas. A mí me sirvió para entender por qué mi abuela hacía lo que hacía, dándole un orden a ese cuaderno que tanto quiero.