Beneficios de la caléndula para la piel tras trabajar el café

Beneficios de la caléndula para la piel tras trabajar el café

Una tarde de sol intenso en el cafetal, de esas que tenemos por aquí en Pereira cuando el cielo se pone azulito y no perdona, mis manos empezaron a arder. No era un dolor de golpe, sino ese picor fastidioso que queda después de horas lidiando con la resina del café y la exposición constante; me recordó, pues, que la piel de administradora también sufre lo suyo entre tanto grano y tanta rama.

Antes de seguir, le cuento que algunos de los cursos que menciono aquí me llegan por enlaces de Hotmart. Si usted se anima con alguno, a mí me queda una comisión que paga el vendedor, sin que a usted le cueste un peso más. Eso sí, yo no pongo nada en este blog que no haya probado primero con mis propias hierbas o que no haya estudiado de arriba abajo para ver si de verdad sirve.

Desde que encontré el cuaderno de mi abuela en un cajón de la cocina en 2022, he tratado de recuperar sus costumbres. Ella siempre decía que la 'flor amarilla' del patio servía para todo lo que fuera 'enconado' o colorado en la piel. Pero claro, en el patio crecen muchas cosas y yo no quería meter las de caminar. Por eso, además de los apuntes de ella, me puse a estudiar un poco de forma más seria para no terminar usando lo que no era.

La búsqueda de la verdadera flor amarilla

En la finca tenemos dos periodos de cosecha al año, la principal y la traviesa o mitaca. Justo cuando terminábamos la última recolección, mis antebrazos estaban que no me los hallaba. El roce con las hojas húmedas y el sol de la tarde me habían dejado lo que algunos llaman la dermatitis del caficultor, una irritación que se alborota con los aceites del grano verde.

Manos de caficultora sosteniendo flores de caléndula fresca en el cafetal

Mirando el cuaderno, mi abuela hablaba de la caléndula como el remedio santo. El problema es que en el campo uno a veces confunde la caléndula de verdad con el botoncillo o con esos copetes (Tagetes) que huelen tan fuerte. Para salir de dudas, empecé a usar el curso Aprende Plantas Curativas, que me ayudó a identificar la Calendula officinalis por sus pétalos y su forma de crecer. Es bien distinto saber que uno tiene la planta correcta, sobre todo cuando busca ese 0.4% de flavonoides que dicen los libros que tiene para desinflamar.

Recuerdo mucho el olor penetrante y dulce de los pétalos de caléndula machacados mezclándose con el aroma a tierra mojada del patio de secado mientras preparaba mi primera tisana para la piel. Es un olor que limpia el pensamiento mientras uno trabaja.

El error que casi me hace desistir

No crea que todo me sale a la primera, pues. Hace unos meses, quise adelantarme y preparar un aceite macerado para tenerlo listo antes de la cosecha. Mi abuela escribía que había que dejar las flores al sol, pero no anotó cuánto tiempo. Yo, de afanada, metí los pétalos casi frescos en el aceite. Al cabo de tres días, aquello estaba lleno de moho y olía a rancio; me dio una pena con la planta, pero así se aprende, ome.

Cuaderno de recetas de la abuela junto a una tablet con curso de plantas

Luego, viendo el material de Recetas Naturales Curativas, entendí que el secreto está en el secado previo y en las proporciones. Este curso tiene una calificación de 4.5 en Hotmart y la verdad es que se la gana porque explica las cosas como son, sin tanto misterio pero con orden. Aprendí que para la piel irritada por el café, a veces menos es más.

Si usted también siente que el trabajo físico le está pasando factura en otras partes, por ahí escribí algo sobre remedios caseros para el dolor de rodillas por el trabajo físico que de pronto le sirve para complementar.

Mi receta de lavado de caléndula para después del tajo

Lo que me ha funcionado estas últimas semanas, después de dos años de ensayo y error, es un lavado frío. No es nada del otro mundo, pero tiene su ciencia. Yo cojo un puñado generoso de flores secas (bien secas, para que no pase lo del moho) y las pongo en agua que acaba de hervir, pero apago el fogón de una vez. Lo dejo tapado hasta que se enfría del todo.

Infusión de caléndula en un cuenco de cerámica para lavar la piel

Ese alivio instantáneo, como un suspiro de la piel, cuando el agua de caléndula fría toca las zonas rojas y calientes de mis antebrazos, no lo cambio por ninguna crema de farmacia. Es una sensación de frescura que baja hasta el alma después de un día de mucho bochorno.

Lo que nadie le dice sobre la humedad en el cafetal

Aquí viene lo que yo llamo mi 'secreto de administradora'. Mucha gente cree que es solo echarse la agüita y ya. Pero los que recolectamos café en zonas de alta humedad sabemos que los granos fermentados y el roce constante pueden generar pequeñas heridas que uno ni ve. Si usted se aplica la caléndula sin haberse lavado profundamente antes, la misma propiedad de la planta de 'cerrar' los poros y sanar puede dejar por dentro alguna bacteria o hongo de la finca.

Por eso, siempre le digo a mi prima cuando me pregunta: primero limpieza, luego la medicina natural. Yo no soy médico ni mucho menos, solo soy una mujer que vive de la tierra y que lee mucho. Si usted ve que la piel se le pone morada o le da fiebre, ni caléndula ni nada, se me va para el médico de una vez.

Aplicación de compresas de caléndula en el antebrazo durante el atardecer

Incluso, si le interesa el tema de la piel más allá de las manos, puede ver lo que aprendí sobre la mascarilla de café para las manchas en la cara tras la cosecha, que es otra forma de usar lo que tenemos aquí mismo.

Cerrando el círculo entre el cuaderno y el curso

Al final del día, después de ver mis manos sanas mientras preparo la siguiente carga de café para llevar al pueblo, siento una satisfacción muy grande. Es como si hubiera cerrado un círculo. Por un lado, tengo la letra pegadita de mi abuela en su cuaderno de 2022, y por el otro, la estructura que me dio el curso de Recetas Naturales Curativas.

No se trata de elegir uno u otro, sino de usar la tecnología para entender lo que los viejos ya sabían por pura observación. Yo sigo aprendiendo, un domingo a la vez, probando qué planta se amaña con cuál y cómo mi cuerpo reacciona a cada tisana. Si usted tiene la oportunidad, empiece por lo que tiene en el patio; se va a sorprender de lo mucho que la naturaleza quiere ayudarnos si la escuchamos con paciencia. Y recuerde, si está tomando medicamentos o tiene alguna condición seria, pregúntele a su doctor antes de ensayar cualquier cosa, que la salud es lo primero.