Infusiones naturales para acelerar el metabolismo y bajar de peso

Infusiones caseras de poleo y naranja amarga para un metabolismo saludable

Mil cuatrocientos once metros sobre el nivel del mar: a esa altura queda la finca, y ahí el cuerpo no perdona ni un exceso de diciembre. Después de las fiestas cargaba una pesadez rara en el estómago, como si la sangre me circulara más despacio entre las piernas cansadas de tanto subir y bajar entre los cafetales. Antes de volver al cuaderno de mi abuela ya había ido al médico por esa sensación, y lo único que me recetó fueron los mismos antiácidos que yo había dejado de tomar meses atrás porque no me hacían nada distinto. Fue por pura terquedad que volví a sacar el cuaderno de recetas de donde lo guardo, buscando algo que no fuera otra pastilla igual a la anterior, sino una de esas infusiones caseras que preparaba mi abuela.

Aquí van a aparecer enlaces a un par de cursos de Hotmart sobre plantas e infusiones. Si usted decide comprar por ese camino, a mí me llega una comisión que paga el vendedor, sin que a usted le cueste un peso más.

Antes de seguir, aclaro lo que le repito a mi prima cada vez que me pregunta por estas cosas: no soy médica ni nutricionista, pues, ni tengo estudios formales en plantas. Lo que sé lo aprendí viendo a mi abuela curar casi todo con lo que crecía en el patio, y lo que voy aprendiendo ahora sobre salud natural lo cruzo con algún curso de Hotmart cuando el tema me queda grande.

¿Qué tomo cada mañana para un metabolismo saludable?

La respuesta corta es poleo con cáscara de naranja amarga, la misma combinación que mi abuela anotó al margen del cuaderno como algo para 'aligerar la sangre' cuando el cuerpo se sentía embotado. Pongo el agua a hervir, apago apenas suelta el primer hervor y ahí echo un puñado de poleo (Mentha pulegium) junto con la cáscara de un par de naranjas amargas. El poleo lo saco del patio, pero la cáscara casi nunca me alcanza entre semana, así que la traigo de La Galería de Pereira cuando bajo a hacer mercado. El curso Recetas Naturales Curativas coincide en un punto que a mí me parece el más importante de toda la receta: dejarla reposar entre 5 y 10 minutos, ni más ni menos, porque ahí es donde la planta suelta lo que tiene que soltar sin que el sabor se vuelva imposible de tomar.

Hojas de poleo y cáscara de naranja amarga para preparar una receta de la abuela con salud natural

Con las hierbas para el metabolismo, lo que más cambia el resultado es el tiempo de reposo, no la temperatura del agua. Lo noto cada vez que se me olvida el reloj y dejo la mezcla dos minutos de más, porque ahí el sabor se pasa de amargo; si quiere ver esa misma lógica aplicada a otra hierba, ya conté cómo preparar té de hierbabuena para el dolor de estómago fuerte.

Lo que sí noté, una mañana cualquiera sirviendo café en la cocina antes de que llegaran los recolectores, fue que ya no sentía ese ardor subiendo detrás del esternón que llevaba arrastrando desde diciembre, ni rastro de lo que antes me hacía buscar el frasco de antiácidos en la alacena.

¿El metabolismo se acelera o solo se ordena?

Aquí conviene bajarle el tono a la palabra 'acelerar', porque el metabolismo no es una hornilla que uno prende o apaga a voluntad. Se parece más al ritmo de la recolección: si los trabajadores van muy despacio el café se pasa de maduro, y si van muy rápido dañan la rama sin darse cuenta. Las infusiones no lo aceleran de la nada, sino que ayudan a que el gasto de energía que el cuerpo hace todos los días, con o sin ejercicio, funcione sin tropezones, para que el metabolismo saludable no dependa de sustos ni de ayunos exagerados. No me voy a poner aquí a explicar la parte fisiológica exacta, porque esa ciencia no me corresponde a mí explicarla con propiedad.

Taza de infusión casera en la finca cafetera de Pereira, parte de la rutina de bienestar en la finca

Por qué dejé de tomarlas en ayunas

Durante un tiempo pensé que entre más temprano y más fuerte tomara la infusión, mejor me iba a ir, hasta que entendí que tomar bebidas termogénicas con el estómago vacío puede jugarle una mala pasada al cuerpo. Eso tiene que ver con el cortisol, la hormona del estrés, aunque prefiero no meterme aquí en la parte más técnica de cómo actúa; lo que sí le puedo contar es que a mí me daba una tembladera en las manos que achacaba al café, y que resultó ser del jengibre y el cítrico con el estómago vacío.

Tulia Ospina, una lectora de Manizales que fue enfermera antes de pensionarse y que cultiva sus propias matas desde hace años, me escribió preguntando algo parecido pero más de fondo: no quería saber solo qué hierba tomar, sino por qué mecanismo actuaba en el cuerpo. Le respondí lo que le digo a cualquiera, que ahí prefiero no aventurarme porque no tengo la formación para explicarlo con propiedad, y mientras le escribía tenía las manos empolvadas de partir ramitas secas de ruda para otra receta del cuaderno, ese polvo fino que se pega entre los dedos y no se va ni lavándose dos veces.

Comparando el cuaderno con los cursos de Hotmart

A veces reviso qué tanto se parece lo del cuaderno a lo que ofrecen los cursos, y ahí hay de todo. El de Plan Natural Para Peso Ideal apenas tiene un par de reseñas, lo que me deja dudando qué tan parejo es el material, aunque sus recetas con frutas y verduras sí se acercan bastante a lo que hago en la finca. El de Gastritis y H.Pylori Natural, en cambio, se enfoca en sanar primero la pared del estómago, algo que mi abuela resumía con una frase que todavía uso: si la olla está rota, no sirve de nada cocinar.

Cuaderno de recetas de la abuela junto al jengibre fresco para el metabolismo saludable

La infusión que no me funcionó

Este mes probé una mezcla de té verde con canela que uno de esos módulos presentaba como lo máximo para quemar grasa, y a mí me sentó pesadísimo, me dio una acidez que no me dejó trabajar tranquila el resto de la tarde. Volví al cuaderno y vi que mi abuela nunca usaba la canela sola, siempre con algo que 'asentara', como una pizca de albahaca, y con ese ajuste la mezcla cambió por completo.

Se lo conté a Yurany, una amiga de Manizales que conocí hace un par de años en un grupo de Telegram de un curso sobre plantas y con la que llevamos ese tiempo intercambiando notas de cocina sin vernos nunca en persona, y ella, que no se guarda nada de lo que no le funciona, me dijo sin rodeos que a ella esa misma mezcla del curso le aceleró el pulso más de lo que le gustaba, y que la dejó a la segunda taza.

¿Cuándo hablarle primero a mi médico?

Olla de barro con infusiones caseras de hierbas, salud natural para el bienestar en la finca

Si le interesa cómo he ido rescatando estas recetas mes a mes, ya conté con más calma lo que aprendí este mes sobre sanar con lo que hay en la cocina, ahí entro un poco más en esa tradición del cuaderno familiar, así que aquí no me repito. Lo que sí repito, así canse a mi prima cada vez que se lo digo, es que estas plantas pueden cruzarse con medicamentos recetados, y que si usted tiene una condición de salud, está embarazada, en lactancia, o toma algo de la farmacia todos los días, la primera consulta debería ser con su médico y no con este blog.

Lo que dejo para otro artículo

Hay varios temas que apenas rozo aquí porque ya tienen su propio espacio en otra entrada. Cómo elegir la hierba según si lo que molesta es el reflujo o la gastritis, y no el peso, es una decisión aparte que no voy a repetir en este artículo. Las plantas que ayudan más con la ansiedad y el sueño que con el metabolismo son otro tema completamente distinto. El uso de la caléndula sobre la piel, después de un día largo entre los cafetales, también da para su propia entrada. Lo mismo pasa con el vapor de eucalipto para la nariz congestionada, que dejo para otro momento. Y la diferencia entre la hierba que uno usa para sazonar la comida y la que uno usa para curar merece su propio glosario, no un par de líneas sueltas aquí.

Para quien quiera ir más a fondo con recetas estructuradas en vez de ensayo y error como el mío, sigue siendo mi primera recomendación el curso Recetas Naturales Curativas, que es el que más se parece a la lógica de mi abuela: fruta, verdura y planta juntas, no hierbas raras que hay que mandar a traer. Al cerrar la cocina por la noche, con la última agüita ya más para relajar que para el metabolismo, pienso que el metabolismo es una parte más del bienestar en la finca, y que el cuerpo responde igual que la tierra: si uno le da lo que necesita a tiempo, tarde o temprano hay cosecha.