Beneficios de la salvia para la menopausia tras meses de probar infusiones

Beneficios de la salvia para la menopausia: taza de infusión de salvia officinalis en la cocina de una finca cafetera

La salvia (Salvia officinalis) no cura los sofocos: los vuelve más llevaderos algunas noches, y en otras no hace absolutamente nada. Llevo un tiempo probando distintas formas de prepararla en la cocina de la finca, cruzando lo que enseña un curso natural con lo que mi abuela dejó apuntado en su cuaderno de remedios caseros, y la pregunta que más me hacen las lectoras sobre menopausia natural y bienestar femenino tiene una respuesta corta: depende de la dosis, de la constancia, y de no esperarle magia a una sola mata.

Antes de seguir: algunos de los cursos que menciono llegan por enlaces de Hotmart, y si alguien se matricula me queda una comisión pequeña que paga el vendedor, sin costo extra para usted. Solo hablo de lo que he probado yo misma en la cocina, cruzándolo con la guía de Recetas Naturales Curativas, que uso de referencia para ordenar lo que ya sabía por el cuaderno de mi abuela.

La salvia para la menopausia natural

La respuesta corta es que sí ayuda, para algunas, no para todas, y no siempre igual. Hay noches en que la preparo con cuidado y no me despierto empapada antes de que cante el gallo a las cinco y media, y amanezco con la sensación rara de haber dormido de corrido, sin acordarme de haberme volteado en la cama. Otras noches, la misma taza no cambia nada. Eso es lo primero que le digo a cualquiera que me pregunta: la salvia no es un interruptor, es más como negociar con el cuerpo. Si la prueba con constancia y las noches no cambian en nada, lo más probable es que a su cuerpo esta hierba en particular no le esté aportando nada, y no vale la pena forzarla más tiempo.

Reconocer la salvia antes de usarla

Mi abuela la sembraba cerca del patio de secado y la llamaba simplemente "la planta de las mujeres", antes de que yo supiera el nombre botánico. La hoja es aterciopelada, de un gris apagado, con un aroma resinoso que se pega a los dedos apenas se toca. Antes de arrancar cualquier mata para la taza reviso bien que sea salvia de verdad y no una hoja parecida que crece cerca de las matas de cocina, para eso me apoyo de vez en cuando en guías para identificar plantas medicinales silvestres en el campo. El cuaderno de mi abuela sigue abierto sobre la mesa de madera oscura del corredor mientras trabajo, y por las tardes la luz entra en franjas entre las tablas del techo y alarga las sombras sobre el piso justo cuando pongo el agua a calentar en el fogón.

Primer plano de hojas frescas de salvia officinalis usadas en remedios caseros para la menopausia

Tomar salvia todos los días

Nidya Giraldo, mi vecina de finca, que es de las que tiene alarma para todo y no se salta un horario ni por el clima, me preguntó si podía tomar la salvia religiosamente todos los días a la misma hora, como quien toma una vitamina. Le dije que no, y ahí es donde mi experiencia se aparta de lo que uno lee por internet. Casi todo el mundo dice que la salvia se puede tomar sin límite, pero cuando la tomo de corrido, sin descanso, por temporadas largas, empiezo a sentir la digestión pesada y un sabor raro en la boca. Las guías de seguridad que reviso coinciden en que hay plantas con compuestos que, en exceso y sostenidos en el tiempo, no le caen bien al hígado, y prefiero no arriesgarme solo porque venga de una mata y no de un frasco de farmacia. Por eso mi regla con Nidya, y con cualquiera que me pregunte, es la misma: se toma por temporadas, unos días seguidos cuando los calores aprietan, y luego se descansa, y no se deja de fondo todo el año como si fuera agua de panela.

Como no tengo formación médica, sigo la misma norma para la salvia que para cualquier otra hierba que entra a mi cocina: si alguien toma medicamentos recetados o tiene una condición de salud de fondo, lo primero es preguntarle al médico antes de sumarla a la rutina, no después.

Taza de infusión de salvia junto a la ventana de la finca, remedio casero para los sofocos de la menopausia

Cuando la salvia no aporta nada

Antes de llegar a la mata del patio, probé los tés de bolsita que venden empacados en el pueblo, de esos que dicen "salvia" en la caja, y no sentí ningún cambio real en los sofocos, por más tazas que me tomara. La diferencia, entiendo ahora, está en la cantidad de hoja real y en cómo se prepara. La guía de Recetas Naturales Curativas habla de una dosis de 2 gramos de hoja seca por taza, algo así como una cucharadita bien copada si la hoja está bien triturada; yo en la cocina mido menos con báscula y más al ojo, con unas 5 o 6 hojas frescas medianas según el tamaño de la mata esa temporada. Mi abuela nunca midió nada, ella iba por el olor y por la costumbre, y entre su método y el número del curso, lo que a mí me ha funcionado es un punto intermedio: ni tan cargado que amargue, ni tan suave que no haga nada.

Manos dosificando salvia seca para preparar una infusión natural en casa

Con qué no conviene mezclarla

A las lectoras que me escriben diciendo que la salvia no les hace nada distinto, les sugiero mirar las propiedades del toronjil para bajar revoluciones, sobre todo si lo que más las tiene mal es la ansiedad y no tanto el calor, son síntomas parecidos, pero no siempre responden a la misma hierba. Y si el día ha sido pesado para el estómago, tampoco mezclo todo en la misma taza: prefiero buscar los beneficios del laurel para la pesadez y dejar la salvia estrictamente para el tema hormonal. No toda molestia del cuerpo se resuelve con la misma mata, y aprender a distinguir cuál sirve para qué me ha ahorrado más de una taza desperdiciada.

Lo que dice el curso, lo que decía mi abuela

El cuaderno de mi abuela reúne lo que la familia ya sabía de memoria, pero cuando se trata de dosis y de constancia sí he necesitado algo con más orden, ahí entra la guía de Recetas Naturales Curativas, más para poner en fila lo que ya intuía que para enseñarme algo del todo nuevo. Para los nervios que a veces vienen pegados al calor existen otras plantas pensadas más para calmar que para regular la temperatura, pero esa es una conversación aparte que no me corresponde desarrollar aquí. Lo que sí puedo decir es que ninguna receta, ni la del curso ni la del cuaderno, reemplaza prestarle atención a cómo reacciona el propio cuerpo.

Antes de poner a hervir el agua

Si usted está por empezar, la infusión que preparo ahora es sencilla: caliento el agua sin dejarla hervir a borbotones, el mismo cuidado que uso con cualquier otra infusión de la cocina, tapo la taza de inmediato para que no se escape nada en el vapor, y la dejo reposar hasta que el color se pone ambarino, no mucho más.

Olla de barro tapada reposando la infusión de salvia, un remedio casero de bienestar femenino

Cuando el bochorno me pone de mal genio y necesito despejarme antes de volver a la finca, camino un rato por el Parque Olaya Herrera y dejo que se me baje solo, sin taza de por medio. No se trata de encontrar una cura milagrosa, sino de aprender qué le sirve al cuerpo y qué no, sin apuro. Si a usted le falta orden para empezar a usar lo que ya tiene sembrado en el patio, puede revisar los detalles de Recetas Naturales Curativas, que es lo que a mí me ayudó a dejar de adivinar.