Beneficios de la salvia para la menopausia tras meses de probar infusiones

Beneficios de la salvia para la menopausia tras meses de probar infusiones

Eran las cuatro de la mañana de un martes de enero cuando me desperté empapada en sudor, sintiendo que el frío de Pereira se me quedaba corto. No era el calor de las hornillas donde tostamos el café de la casa; era un fuego que venía de adentro, ese que mi abuela llamaba 'los calores del cambio'. Sentir las sábanas pegadas al cuerpo mientras afuera clarea sobre los cafetales es una sensación que no le deseo a nadie.

Antes de seguir, quiero contarles que algunos de los cursos que menciono aquí llegan a través de enlaces de Hotmart. Si alguien decide matricularse, a mí me queda una pequeña comisión que paga el vendedor, sin que a usted le cueste un peso más. Solo hablo de lo que yo misma he probado en mi cocina o he estudiado con juicio en mis ratos libres tras la cosecha.

Esa madrugada, mientras esperaba que el agua hirviera para el primer tinto del día, recordé el cuaderno de recetas de mi abuela que encontré en un cajón en 2022. Busqué entre las hojas amarillentas hasta que vi su letra apretada: 'Salvia para los calores'. Ella siempre tenía una mata de salvia (Salvia officinalis) cerca del patio de secado, decía que era 'la planta de las mujeres', aunque yo en ese entonces no le prestaba mucha atención.

El primer encuentro con la amargura de la salvia

Empecé mis pruebas las primeras semanas de enero, recolectando las hojas más verdes antes de que el sol de media mañana las calentara demasiado. Al principio, lo hacía al ojo, como quien echa sal a la sopa. Ponía un puñado generoso en la taza y lo dejaba ahí, pensando que entre más fuerte, más rápido me quitaría el sofoco. El resultado era un líquido tan amargo que me daban ganas de devolverlo, y para colmo, sentía la boca seca todo el día.

Primer plano de hojas frescas de salvia officinalis sobre una mesa de madera

Fue ahí cuando decidí buscar un poco más de orden y empecé a guiarme con el curso Recetas Naturales Curativas. Aprendí que mi abuela tenía razón en lo básico, pero que la precisión ayuda a que el cuerpo no sufra. El curso hablaba de una dosis recomendada de 2 gramos de hoja seca por taza, lo que viene siendo más o menos una cucharadita colmada si la hoja está bien triturada. Yo estaba usando el triple, y por eso el sabor era tan agresivo.

Algo que me cambió la rutina fue entender el punto del agua. Mi abuela siempre decía que el agua no debe 'gritar' (hervir a borbotones) sobre la hierba. La guía técnica del curso lo ponía en números: la temperatura ideal del agua para infusión es de 90 grados Celsius. Si el agua está hirviendo a todo dar, se pierden los aceites esenciales que son los que realmente ayudan con los fitoestrógenos que regulan el cuerpo. Ahora, cuando veo las primeras burbujitas pequeñas en el fondo de la olla, la quito del fuego.

Ajustando la receta durante las cosechas de mitad de año

Durante las cosechas de mitad de año, el trabajo en la finca se vuelve pesado. Los calores nocturnos no me dejaban descansar bien y eso me ponía de mal genio con los recolectores. Siguiendo el cuaderno, empecé a 'marchitar' las hojas un poco antes de usarlas, dejándolas sobre un paño seco toda la tarde. Noté que el sabor se volvía más redondo, menos metálico.

En ese tiempo aprendí a identificar mejor mis plantas. Si usted vive en el campo o tiene un jardín, es clave saber qué está cortando; yo a veces me apoyo en guías para identificar plantas medicinales silvestres y no meter las de caminar. La salvia officinalis tiene esa hoja aterciopelada, como grisácea, que se siente suave al tacto pero tiene un aroma resinoso muy fuerte.

Taza de infusión humeante frente a una ventana con vista a los cafetales

Después de las primeras tres semanas de prueba con la dosis justa, ocurrió el pequeño milagro: la primera noche completa de sueño. Recuerdo que me desperté y las sábanas estaban secas. Esa sensación de calma, de que la piel ya no me quemaba, fue lo que me convenció de que no estaba perdiendo el tiempo. El aroma a tierra mojada mezclándose con el vapor resinoso de la salvia en mi cocina se volvió mi momento favorito antes de empezar la jornada.

La verdad sobre el uso prolongado: lo que aprendí a las malas

Aquí es donde mi experiencia se aparta de lo que uno lee por ahí en internet. Casi todo el mundo dice que la salvia se puede tomar siempre, pero hace un par de meses empecé a sentirme pesada, como con una digestión lenta y un sabor raro en la boca. Revisando la parte de seguridad del curso Recetas Naturales Curativas y contrastándolo con lo que sentía, entendí que la salvia tiene un componente llamado tujona.

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) sugiere un límite diario de tujona de unos 6 miligramos para un adulto. Si uno toma salvia todos los días sin parar durante meses, eso puede cargar el hígado. Yo, que no tengo formación médica sino solo las ganas de aprender, entendí que las plantas son medicinas, no refrescos. Por eso, mi regla ahora es la intermitencia: la tomo durante 15 días y descanso otros 15, o solo la uso las semanas que siento que los calores vuelven con más fuerza.

Manos midiendo cuidadosamente la cantidad de salvia seca para una infusión

Es lo que yo le digo a mi prima cuando me pregunta: no porque sea verde es inofensivo. Si usted toma medicamentos para la presión o tiene alguna condición de salud, por favor, hable primero con su doctor. Yo soy administradora de finca, no nutricionista, y lo que me funciona a mí en el clima de Pereira puede que no sea lo que usted necesita. Incluso para otras molestias, como cuando uno termina agotada tras los días de sol, a veces es mejor buscar propiedades del toronjil para bajar revoluciones antes que forzar la dosis de salvia.

Cómo preparar la infusión 'de la tarde'

Para las que quieran probar, así es como la estoy haciendo yo ahora, después de ocho meses de ensayo y error:

Es ese calor punzante que sube por el cuello como una marea lo que me avisa que ya es hora de mi taza. Al tomarla, siento una extraña calma y la piel finalmente se siente seca, lista para el descanso.

Olla de barro tapada para reposar la infusión de salvia en la cocina

A veces, si el día ha sido muy pesado para el estómago, prefiero no mezclar y busco los beneficios del laurel para la pesadez, dejando la salvia estrictamente para el tema hormonal. Es un equilibrio, como manejar la finca: hay que saber qué lote necesita abono y cuál necesita descanso.

Reflexiones desde el patio de la finca

Mirando hacia atrás, desde enero hasta hoy, veo que el cuaderno de mi abuela era un mapa, pero yo necesitaba una brújula moderna para no perderme. Unir el conocimiento de ella con la estructura de una guía como la de Recetas Naturales Curativas me ha permitido pasar este proceso de la menopausia con mucha más dignidad y menos sudor.

No se trata de encontrar una cura milagrosa, sino de entender cómo estas aliadas verdes pueden trabajar con nosotras sin hacernos daño. Si usted está empezando a sentir esos 'fuegos' internos, déle una oportunidad a la salvia, pero hágalo con orden, respetando los descansos y escuchando lo que su cuerpo le dice. Al final del día, lo que buscamos es poder despertarnos a las cuatro de la mañana por el gusto de ver el amanecer sobre los cafetales, y no porque el calor nos haya echado de la cama.

Si siente que le falta orden para empezar a usar lo que tiene en la huerta, le recomiendo mucho echarle un ojo a programas que le den las medidas justas. A mí me sirvió para dejar de adivinar y empezar a sanar de verdad. Puede ver más sobre el método que sigo aquí: ver los detalles de Recetas Naturales Curativas.